viernes, 25 de octubre de 2013

Tú eres muy especial


Un cuento de Max Lucado

Los Wemmicks eran gente pequeña, hechas de madera. Todos estaban tallados por un artesano llamado Elí. Su taller formaba parte de una colina con vista a la villa. Cada wemmick era diferente. Unos tenían grandes narices, otros grandes ojos. Algunos eran altos y otros bajitos. Algunos usaban sombreros, otros abrigos.
Pero todos eran construidos por el mismo artesano y vivían en una preciosa villa.
Todos los días, cada día, los wemmicks realizaban la misma tarea: se regalaban etiquetas unos a otros. Cada wemmick tenía una caja de etiquetas de estrellas doradas y una caja de etiquetas de puntos grises.

Al subir y bajar por las calles de la preciosa villa, la gente empleaba su tiempo en pegarse etiquetas de doradas estrellas o de puntos grises, unos a otros.

Los más hermosos, aquellos construidos con madera pulida y hermosos colores, siempre obtenían estrellas. Pero si la madera estaba áspera o la pintura  despegada, los wemmick pegaban etiquetas grises sobre ellas.
También los talentosos obtenían estrellas. Algunos podías levantar grandes garrotes sobre sus cabezas o saltar sobre cajas altísimas. Otros sabían decir bellas palabras o podían cantar canciones hermosas. 

Todo el mundo les otorgaba estrellas. Algunos estaban totalmente cubiertos de estrellas. Cada vez que ellos obtenían una estrella, ¡Los hacía sentirse tan bien! Esto los estimulaba a querer hacer algo más para alcanzar otra estrella.

Sin embargo, otros, hacían algunas cosas que a los demás no les agradaba, y obtenían puntos grises.
Ponchinelo era uno de esos. Él trataba de saltar como los demás, pero siempre caía. Cuando caía, los demás hacían una rueda alrededor de él y le daban puntos grises.
Algunas veces al caerse, su madera se raspaba, así que sus vecinos le daban más puntos grises. Entonces, cuando trataba de explicar la causa de su caída, de sus labios salía alguna tontería y los wemmicks le daban más puntos grises.

Después de un tiempo. Ponchinelo tuvo tantos puntos grises feos que no quería salir a la calle. Tenía mucho miedo de hacer algo estúpido como olvidar su sombrero o caminar en el agua, y que la gente le volviera a dar otro punto. La verdad es que tenía tal cantidad de puntos grises
sobre él, que cualquiera se le acercaba y le añadía uno más sólo por gusto.

“Él merece montones de puntos”, comentaban la gente de madera, de acuerdo unos con otros. “Él no es buena persona de madera”, decían.

Después de un tiempo, Ponchinelo creyó lo que decían sus vecinos. “Yo no soy un buen wemmick”, decía. En poco tiempo, él salió a la calle y empezó a relacionarse con otros wemmicks que tenían un montón de puntos grises. Él se sintió mejor entre ellos.

Un día, él se encontró una wemmick que era diferente a cualquiera de las que siempre había conocido. No tenía puntos ni estrellas. Era puramente madera. Se llamaba Lucía. Esto no se debía a que sus vecinos no trataban de pegarle sus correspondientes etiquetas; sino a que las etiquetas no se pegaban a su madera.
Algunos wemmicks admiraban a Lucía por no tener puntos, de modo que corrían hacia ella y le daban una estrella. Pero la etiqueta no se pegaba. Otros no la tenían en cuenta al ver que ella no tenía estrellas, y le daban un punto. Pero tanto la estrella como el punto se despegaban.
“Yo quiero ser de esa madera”, pensó Ponchinelo. “No quiero marcas de nadie”. Así que le preguntó a la wemmick que no tenía etiquetas cómo ella había podido lograr tal cosa.

-“Es muy fácil”, le contestó Lucía. “Todos los días voy a ver a Elí”.

-¿Elí?, preguntó Ponchinelo.

-“Sí, Elí. El artesano. Y me siento en el taller con él”.

-¿Por qué?, preguntó Ponchinelo.

–“Por qué no lo averiguas por ti mismo? Sube a la colina. Él está ahí” Y dicho esto la wemmick que no tenía etiquetas ni puntos dio la vuelta y se alejó dando salticos.

-“Pero, ¿querrá el artesano verme a mí?, le gritó Ponchinelo. Lucía no lo oyó.
Así que, Ponchinelo, regresó a casa. Se sentó cerca de la ventana y se puso a observar a la gente de madera cómo corrían de aquí para allá dándose estrellas o puntos unos a otros. - “Eso no es justo”, refunfuñó.
Y decidió ir a ver a Elí.

Él se acercó al estrecho camino que iba a la cima de la colina y fue en dirección del taller grande. Al entrar allí, sus ojos se abrieron desmesuradamente ante las cosas que veía. El taburete era tan alto como él mismo. Tuvo que estirarse sobre la punta de sus pies para mirar la altura de la mesa de trabajo. Un martillo era tan largo como su brazo.
Ponchinelo tragó saliva. “¡No voy a quedarme aquí!”, y se dio vuelta para salir.

Entonces oyó su nombre. -“¿Ponchinelo?”. La voz era fuerte y profunda.
Ponchinelo se detuvo. –“¡Ponchinelo! ¡Qué bueno que has venido! Ven y déjame mirarte”. 

Ponchinelo se volvió lentamente y vio la gran barba del artesano.
-¿Tú sabes mi nombre?”, preguntó el wemmick.

– “Por supuesto que lo sé. Yo te hice a ti”.
Elí se inclinó, recogió del suelo a Ponchinelo y lo colocó sobre la mesa de trabajo. “Hum”, dijo el artesano pensativamente mientras miraba los puntos grises.

-“Parece que has recibido marcas malas”.

– “No significa eso, de verdad, yo me esforcé mucho por no recibirlas, Elí”.

– “Oh, no tienes que defender tus acciones ante mí, muchacho. Yo no me preocupo por lo que los demás wemmick piensan”.

-“¿No te importa?”

– “No, y tú no deberías hacerlo tampoco. ¿Quiénes son ellos para dar estrellas o puntos? Son wemmick exactamente como tú. Lo que ellos piensan no importa, Ponchinelo. Lo único importante es lo que yo pienso.
Y yo pienso que tú eres muy especial”.

Ponchinelo sonrió. - “¿Especial, yo? ¿Por qué? No puedo caminar aprisa.
No puedo saltar. Mi pintura está descolorida. ¿Por qué soy importante para ti?”
Elí contempló a Ponchinelo, puso sus manos sobre sus hombros y le dijo:
-“Porque eres mío”. Esa es la razón de que seas importante para mí”.
Ponchinelo nunca había tenido a alguien que lo viera de esa forma, mucho menos su creador. No sabía qué responder.

- “Cada día he estado esperando que tu vinieras”, explicó Elí.

- “Vine porque me encontré con alguien que no tenía marcas”, dijo Ponchinelo.

- “Lo sé.  Ella me habló de ti”

-“Por qué las etiquetas no se  pegan sobre ella?”

-“Porque ella decidió que lo que Yo pienso es más importante que lo que ellos piensan. Las etiquetas únicamente se pegan si tú permites que lo hagan”.

-“¿Qué?”

-“Las etiquetas sólo se pegan si son importantes para ti. Lo más importante es que confíes en mi amor, y dejes de preocuparte por sus etiquetas”.

-“No estoy seguro de haber comprendido”.
Elí sonrió. -“Lo vas a intentar: pero esto tomará tiempo. Tienes demasiadas marcas. Por ahora, sólo ven a verme todos los días y déjame recordarte cuanto te amo”.
Elí levantó a Ponchinelo de la mesa y lo puso en el suelo. Y cuando el wemmick salía por la puerta, le dijo:

-“Recuerda, tú eres especial porque yo te hice, y yo no cometo errores”.

Ponchinelo no se detuvo, pero en su corazón pensaba: “Eso explica por qué soy especial ante sus ojos”. Y al comprenderlo al fin, un feo punto gris cayó sobre la tierra.

Cuento de Max Lucado

Tú vales mucho a mis ojos... 
te amo y eres importante para mí. 
Isaías 43, 4

Curso virtual gratuito "Nuestra Vida Emocional":

miércoles, 23 de octubre de 2013

Todo tiene su polaridad

Integrando las dos polaridades elegimos vivir en la compasión y en el amor


"Todo tiene su polaridad, y nuestra energía crece cada vez que reconciliamos dos polaridades, o cada vez que compensamos una polaridad con otra. Energía es amor, fuerza, paz y salto cualitativo en nuestra vida". Brigitte Champetier


El Punto Cero espiritual

Del libro “Essence” de Kishori Aird


Ha llegado el momento de encontrar nuestro “poder esencial” y terminar con la polarización inherente a la dualidad. Esta polarización sobreentiende que, cuando creo únicamente a partir de la luz, genero forzosamente una fuerza negativa en otra parte. Hemos llegado a la etapa de nuestra evolución en la que debemos integrar estas dos polaridades. Para llegar a ello, debemos dejar de tomar partido por una u otra polaridad e ir más allá de la polaridad positiva (la luz) y de la negativa (la sombra). La coexistencia de las polaridades opuestas es lo que llamos Punto Cero. El Punto Cero es una experiencia magnética en la que elegimos acoger simultáneamente los aspectos negativos y positivos de nuestras experiencias.

Para comprender mejor el Punto Cero, pensemos en el tai chi. Para los que practican esta disciplina, todo el cuerpo está fluyendo y en movimiento. Olvidemos por un momento a la persona que practica esta disciplina y sigamos el recorrido de sus manos. Sumérjámonos en su danza fluida y elegante. Es así como se puede representar al Punto Cero: como dos polaridades en movimiento que comunican entre si y se equilibran sin que ninguna de ellas predomine.

Imaginemos que una de las manos decidiera bruscamente tomar el control y se inmovilizara o decidiera moverse independientemente de su compañera. La fluidez se terminaría, se escaparía el equilibrio y la gracia. El movimiento se desequilibraría automáticamente y terminaría por paralizarse y hacerse rígido. Eso es estar polarizado: la mano que toma el control, como una polaridad predominante, interrumpe la coreografía y la corriente no se reestablecerá hasta que las dos manos estén interactuando de nuevo.

Todos tenemos momentos en los que nos paralizamos. Esto se debe a un programa inconsciente y puede sobrevenir en múltiples situaciones. Esto sucede cuando el proceso por el que pasamos está polarizado por la vergüenza o por el miedo: nos paralizamos y la única manera de ponernos de nuevo en movimiento es unir la vergüenza o el miedo con su polaridad opuesta, por ejemplo, la confianza en uno mismo. Incluso si vivimos en un mundo polarizado, podemos seguir fluyendo gracias a la coexistencia del Punto Cero. Podemos unificar nuestras intenciones y peticiones y vivir en el estado de amor del Punto Cero.

El estado de amor se sitúa más allá de las polaridades positiva y negativa. En este estado, el bien y el mal, la luz y la sombra, lo bueno y lo malo y cualquier otra manifestación de la dualidad coexisten en un punto de equilibrio llamado Punto Cero. El Punto cero no es un estado neutro. El Punto Cero no es estático. Es multidimensional, está en continuo movimiento y se mantiene en un espacio que cambia continuamente. Si el Punto cero está constantemente en movimiento, es que la fuerza positiva de la luz y la fuerza negativa de la sombra cohabitan en él sin anularse, a pesar de sus polaridades opuestas.

Equilibrando las dos polaridades en nosotros, elegimos vivir en la compasión y en el amor. Si llegamos a integrar las cargas positiva y negativa de nuestras vivencias, crearemos inevitablmente una vida equilibrada y armónica. Creo que estamos preparados, a partir de ahora, para integrar las polaridades y crear una nueva realidad basada en el estado de amor en el Punto Cero porque ya hemos experimentado muchas veces el desequilibrio entre ellas.

Si salimos del estado de amor del Punto Cero, estamos polarizados, ya sea en el bien o en el mal, en la luz o en la sombra, etc. Ahora bien, ¿qué sucede cuando realizamos una tarea, un proyecto o una actividad en este estado? Creamos su opuesto al mismo tiempo. Por supuesto, nuestras acciones polarizadas pueden conducirnos al resultado deseado. Pero si miramos más de cerca, con más detenimiento, veremos que nuestro proyecto ha exigido más tiempo, energía y estrés de lo necesario. También es posible que el resultado final, aunque aceptable, no sea apropiado para nuestra situación personal. Pero como este proyecto está polarizado y por lo tanto sometido a la ley de la retroacción, creará automáticamente su contrapartida o manifestación contraria a nivel energético.

El único medio de salir de este círculo infernal, consiste en acoger las cargas negativas, utilizarlas e integrarlas para que se conviertan en polos de un imán que atraigan a nuestra vida todo lo que necesitamos. Es difícil mantener una carga positiva muy fuerte cuando la carga negativa es débil. Y más difícil todavía manifestar sólidamente nuevas realidades si la fuerza magnética es insuficiente para que se «peguen» a nuestra vida como imanes en la puerta de una heladera.

La integración de las cargas negativas es un poderoso proceso. Imagina la intensidad que tiene la carga del enojo acumulado desde hace años frente a un padre abusador. Si pudiéramos medir la amplitud energética de este enojo, estaríamos impresionados por su fuerza magnética. Una vez integrada esta carga, se convierte en un polo negativo formidable con el que podemos armonizar un polo positivo equivalente sin necesitar ese enojo. Es el tipo de armonización lo que constituirá a partir de ahora nuestro poder de manifestación.

Para visualizar mejor el Punto Cero, imagina un “globo de cumpleaños” lleno de agua, flotando en medio del océano, sacudido según las variaciones climáticas y las olas. El Punto cero se sitúa en medio de ese globo. Un punto en equilibrio constante, en el centro del globo, a pesar de las turbulencias exteriores.

También se puede ver el Punto Cero como un punto ficticio en medio de una línea recta que implica una polaridad negativa en un extremo y una positiva en el otro. Sin embargo, yo prefiero utilizar la imagen de la esfera. En el Punto Cero, la fuerza positiva se revela óptima en razón de su potencial puesto en acción por la presencia de la fuerza negativa correspondiente, manteniéndose ambas en perfecto equilibrio. Por lo tanto, vamos a imaginar que dos fuerzas opuestas puedan coexistir en el mismo espacio sin unificarse, como los dos polos de un imán.

Cuando ahora utilicemos la carga magnética de una emoción que en otro momento hayamos sentido como inquietante y debilitadora para crear lo que queremos en el Punto Cero, ya no veremos esa carga negativa como algo contra lo que tengamos que luchar sino como una fuerza creativa. Este es un ejemplo para formular una intención: “Elijo divertirme, incluso si estoy cansado”. Para reforzar la idea de que englobamos todas nuestras emociones en nuestra intención, podemos sustituir a veces la fórmula “Elijo... incluso si...” por “Elijo... al tiempo que/a la vez que/aunque (me divierto, tenga miedo, dude de mí, tenga dudas, etc.). Poco importa la fórmula, lo importante es crear incluyendo todas nuestras emociones. Haciendo esto, sentiremos que una nueva energía circula y vibra en nuestro interior. Experimentaremos un sentimiento de poder y resolveremos nuestros conflictos muy rápidamente, puesto que sacaremos partido de ellos en lugar de evitarlos.

A menudo oimos decir que tenemos que dominar nuestro miedo porque el simple hacho de pensar en él acentúa su poder sobre nosotros. También se dice que el miedo es tan poderoso que puede concretar lo que nos asusta. Ahora bien, es precisamente este poder el que queremos explotar en el Punto Cero. Permitiendo que nuestros miedos coexistan con nuestras esperanzas y nuestros proyectos en el Punto Cero, canalizamos este poder. Al introducir una emoción tan fuerte como nuestras intenciones, orientaremos el poder del miedo de manera que responda a nuestras necesidades.

En lugar de tener miedo de la decepción que puede sobrevenir tras un momento de felicidad, reconoceremos y acogeremos este sentimiento. Así, haremos que sirva a nuestros intereses en lugar de perjudicarnos. Tomemos el ejemplo de una reunión, como un congreso o una cumbre de Estado. ¿Has observado que, incluso si se hace todo lo posible para rechazar a los altermundialistas, las multinacionales no llegan a hacer que desaparezcan por completo? El hecho de rechazar una energía que nos da miedo o nos molesta, no hace que ésta desaparezca.

Un día, una conocida mía exclamó: “Cada vez que invoco la luz y vivo una experiencia extraordinaria, sufro después un revés negativo”. Yo experimentaba lo mismo. Después de un viaje extraordinario, siempre me encontraba confrontado a enormes dificultades. A cada experiencia espiritual fuera de lo común, le seguía un periodo de integración (a lo largo del cual me encontraba sometido a diferentes ”pruebas”, como la obligación de desintoxicarme o alguna otra cosa por el estilo), como si siempre tuviéramos que pagar un precio por nuestras experiencias felices. Ahora que incluyo mi decepción en estas experiencias, ya no tengo reveses negativos. El efecto rebote de los regímenes de adelgazamiento constituye otro ejemplo de este fenómeno. Al principio, la persona se priva de determinados alimentos para estar más delgada y sentirse mejor en su piel o para esclarecer su conciencia. Unos meses más tarde, vuelve a engordar muy a su pesar. Las dietas son un ejemplo perfecto de este fenómeno de polarización que termina por engendrar estancamiento y frustración en lugar del dinamismo previsto.

Hay que comprender que ponerse en el Punto Cero no quiere decir “abandonarse”. Al contrario, se trata de mantener dos polaridades diferentes en el mismo espacio. No necesitamos realizar un esfuerzo continuo y especialmente difícil para llevar todo el peso de nuestras debilidades como si tuviéramos miedo de ellas. ¡Ese es precisamente el error! Hay que permitir que existan junto a nuestos lados buenos. Tomemos el caso de una persona a la que le atormentaba la idea de encontrarse de nuevo con su ex-cónyuge en el tribunal de justicia para obtener el divorcio. Se había preparado bien y tenía todos los documentos necesarios. Había elaborado sólidos argumentos y se disponía a presentarlos con la cabeza bien alta.

Ahora bien, esta imagen perfecta de si misma negaba el miedo, el enojo y las heridas que había sentido anteriormente. Polarizada de esta manera, su actitud denotaba un fallo importante que su adversario podría atacar con toda tranquilidad sin ningún problema. A la salida del Palacio de Justicia, esta persona se sentía aniquilada y no comprendía el porqué. Retomemos este ejemplo e imaginemos que esta persona se presenta en el tribunal, bien preparada y orgullosa de si misma pero, esta vez, en el Punto Cero. Ninguna parte de ella habría sido arrinconada, ningún aspecto habría dejado de incorporarse en su círculo de fuerza ni se debatiría entre uno y otro lado. Estaría centrada y con límites sanos. Sus partes positivas y negativas coexistirían en un todo circular. Estaría impulsada por una intención clara en el Punto Cero y se presentaría ante su adversario sin fallos, haciendo que coexistieran su certeza de ganar con su temor a fracasar. Está claro que el resultado de su encuentro sería muy diferente.

Otro error muy común consiste en creer que estar en el estado de amor en el Punto Cero significa no tener límites y estar al servicio de todo el mundo. Una persona me explicaba hasta qué punto era importante para ella consagrarse a una causa y estar al servicio de ésta. Sin embargo, se sentía frustrada porque con frecuencia se sentía engañada por aquellos que intentaba ayudar. Le respondí que eso era porque su abnegación no estaba en el Punto cero. Es importante que estemos en el Punto Cero en cada una de nuestras decisiones. Si, un día, estar en el Punto cero significa consagrarse a otro, pues bien ¡que así sea! Al día siguiente, el Punto Cero podría encontrarse en otra parte puesto que es cambiante. Nuestra intención es vivir en el Punto cero y no ayudar o no a tal o cual persona.

Tomemos ahora el ejemplo de una mujer cuya madre se ha trasladado a menudo y sufrido fuertes cambios cuando estaba embarazada de ella. Ahora que la mujer es adulta, su vida es con frecuencia caótica y desordenada. A menudo se siente confusa y perdida. Cada vez que se encuentra en tal estado, se reactiva su antigua herida. Es en ese momento cuando puede elegir y hacer que coexistan el caos y la serenidad. Puede mantener estos dos opuestos presentes a través de la intención en el Punto Cero y experimentar su equilibrio del Punto Cero sin tener que modificar ni borrar su pasado. Estar en el Punto Cero implica que comprendamos nuestros límites humanos y los acojamos con amor. La unión de la luz y la sombra puede producir un resultado extraordinario y poderoso, pero también será confortable y se tolerará, porque esta unión es apropiada y genera amor...

Los estudiantes que han trabajado con el Punto Cero, hablan con frecuencia de un estado de comodidad y bienestar que exige muy poco esfuerzo. Cuanto más elijamos estar en el Punto cero, más viviremos experiencias y estados emotivos nuevos. Esta nueva forma de pensamiento engendra una gran libertad y un profundo sentimiento de amor. La paleta de colores de las experiencias en el Punto Cero es mucho más variada que el negro, el blanco y el gris a los que estamos acostumbrados. Nos deja acceder a nuevas realizaciones y a nuevos datos.

Ustedes también experimentarán un sentimiento de plenitud cuando se permitan sentir a la vez irritación y placer sin que esas dos experiencias tengan que fusionarse por ello. Este concepto inédito les dará quizá mucho que hacer al principio, porque es como si tuvierais una carga positiva en una mano y una negativa en la otra, y ambas se rechazaran entre si en vuestro interior. La clave consiste en ver esta experiencia como una experiencia de laboratorio y observar lo que ocurre cuando elegís intencionadamente estar en el Punto Cero. De repente, la tensión interior se disuelve y una energía inusitada pero armónica surge en ustedes. Simplemente permitís que coexistan vuestras dos emociones en el mismo espacio como lo hacen los dos polos de un imán para crear un campo magnético. Podes sentir ese campo. ¡Pide el Punto Cero y espera! El campo creado por la coexistencia de dos fuerzas opuestas es la vibración del Punto Cero.

Hagamos una prueba y tomemos uno de nuestros miedos, como el no sentirnos nunca seguros porque pensamos que no tenemos derecho a ello. Permitámonos sentir este miedo a la vez que resistimos la tentación de rechazarlo. En este espacio exiguo, podemos hacer que vibren simultáneamente un sentimiento de expansión y un sentimiento de seguridad. Podemos hacer que vibren la sombra en la luz y la luz en la sombra. Mantengamos la tensión de estas fuerzas contrarias hasta que sintamos que nuestros límites se disuelven y experimentemos un mayor bienestar que si estuviéramos polarizados.

¿Cómo alcanzar el Punto Cero o aproximarse de manera regular y constante? Utilizando el poder de la intención. Por ejemplo, cada mañana al despertarnos, podemos formular la siguiente intención: “Hoy, elijo estar en el Punto Cero incluso si no sé cómo”. También podes ejercitarte poniendo todos los incidentes de tu vida cotidiana en el Punto Cero. ¿Te pone nervioso el mecánico del coche? Cambia tu frecuencia diciéndote interiormente: “Elijo vibrar en otra frecuencia aunque me sienta frustrado/a por la actitud del mecánico” ¿Estas haciendo cola en la caja de una tienda y empezas a impacientarte? Deci: “Elijo poner esta experiencia en el Punto cero aunque me irrite la lentitud de la cajera”.

Utilizando así los pequeños acontecimientos cotidianos, acumularás experiencias en el Punto Cero. Una vez que hayas amasado las suficientes, descubrirás una nueva manera de vivir y, en lugar de estar gobernados por vuestros viejos programas, empezarás a vivir experiencias originales”.
Kishori Aird.


Dar gracias a Dios con gozo, en todo y por todo.
I Tes.5:16-18, Efes.5:20


miércoles, 28 de agosto de 2013

Curar el corazón


Este ejercicio del psicoanalista canadiense Guy Corneau, autor del libro “La sanación del corazón”, permite una reconciliación muy profunda con el otro y con uno mismo:

Hacia una reconciliación muy profunda con el otro y con uno mismo

RECUERDA LA RELACIÓN sobre la que quieres reflexionar, puede ser una relación actual o pasada, padres, hermanos, amigo, pareja etc. Primero recuerda lo que te atrajo de esta persona, y como fue la historia global de esta relación.

SUS ASPECTOS BENÉFICOS. Ábrete a los beneficios que recibiste de esta relación, piensa en las necesidades que pudiste satisfacer. Sin crítica, sin juicio.

SUS SOMBRAS. Ábrete ahora a los aspectos negativos, insatisfactorios, frustrantes de esta relación. No busques coherencia, ni valoración de tus recuerdos, sólo lo que viviste.

¿CUÁLES SON TUS REACCIONES A ESTAS INSATISFACCIONES? ¿Qué sentimientos provocaron en ti?

¿QUÉ NECESIDADES INSATISFECHAS pueden representar estos sentimientos? Tomate el tiempo de analizar los sentimientos provocados por las insatisfacciones de la relación.

¿CUÁL PUEDE SER LA HISTORIA DE ESAS NECESIDADES INSATISFECHAS? ¿Desde cuándo las llevas en tu vida?

SIENTE TU CUERPO HASTA QUE TE COMUNIQUEN ALGO: deja que estas necesidades frustradas tomen forma dentro de ti. ¿A qué se parecerían si tuvieran consistencia, forma? Contacta con esa forma y pídele que te diga algo. Si no te sale nada de modo espontáneo, imagina la forma que podrían tomar si se presentaran en uno de tus sueños.

TUS QUEJAS AL OTRO. Ahora considera tus quejas, lo que te duele de lo que hace o no hace esta persona con respecto a la satisfacción de estas necesidades tuyas. ¿Cuál es la actitud de la otra persona que más te ha hecho sufrir: su frialdad, incomprensión, intolerancia, etc.?

¿NO SERÁ ESA TU ACTITUD INTERNA FRENTE A TUS PROPIAS NECESIDADES? No será que en el fondo de ti mismo te haces a ti mismo lo que te duele que te hagan otro/s?

ACOGE A TU HERIDA, permite que salga de su escondite, descubre su belleza, y déjate llevar por la emoción ante su belleza.

¿ACEPTAS QUE TIENES UNA PARTE DE RESPONSABILIDAD con respecto a esta parte de ti mismo? ¿Qué cosas concretas puedes hacer para satisfacer tus necesidades? ¿Quieres pedir algo concreto a alguien? ¿Qué te gustaría afirmar, expresar, cambiar o crear para atenderte como lo necesitas, para sanar tu herida?

APAGA ESA ESCENA Y ENTRA EN UN ESPACIO DE AMOR Y COMPASIÓN HACIA TÍ MISMO. Acepta tu vida y tus dificultades, mira la luz y la belleza que están detrás, siente la luz que se expande dentro de ti.
Siente como ésta luz brillante te llena, te inunda, inunda todo tu cuerpo, toda tu vida, inunda tus necesidades, dando un nuevo relieve a todos los momentos de tu vida, y siente la confianza que tienes, la confianza en la vida, en ti, la seguridad de que cada día eres más tú.

«Con vuestra perseverancia
salvaréis vuestras almas»
Lc 21,19

Curso virtual gratuito "Nuestra Vida Emocional":

domingo, 25 de agosto de 2013

Mirar de frente el dolor

Es el camino para transformarlo

Para transformar esa energía acumulada de dolor,
es necesario poner atención, observar y estar presentes en eso que nos pasa.


En una situación de dolor/angustia, tenemos dos opciones: hacerse cargo o no.

Si procesas el problema significa que te estás haciendo cargo.

Si lo reprimes, lo estás negando.

Hay una gran diferencia entre ambas actitudes.

Negar y reprimir nos induce a la enfermedad, propia o incluso de nuestros hijos, ya que no solamente heredan los genes sino también nuestras emociones no miradas.

Vivir “despiertos” implica mirar de frente el dolor y estudiar profundamente el mensaje que nos viene a dar, cuál es la vivencia que es necesario mirar, llorar y aceptar como parte de nuestro destino, para sanar y liberarse.

Esta conciencia despierta penetra profundamente y quita las penas emocionales desde la raíz.

Sólo despiertos y haciéndonos cargo es posible purificar-se a partir de permitirse sentir las emociones, y finalmente, transformarlas.
Claro que hay que tener coraje para mirar la verdad en nuestro interior porque nuestra mente tiende a juzgar, resistirse y luchar contra lo que es incómodo o doloroso. Recordemos que la sanación se logra a partir de “Despertar y Crecer”, de tomar contacto con la Verdad y volvernos más conscientes y lúcidos.

Trabajo Personal:
Ejercicio: Mirar de frente el dolor y trascenderlo

La verdad duele a veces... pero nos libera!
Otro texto relacionado al tema en este link:
http://despertarycrecer.blogspot.com.ar/2012/10/estar-presente-aqui-y-ahora.html

Para profundizar en esta temática, te recomiendo el libro "Transformando Nuestros Sentimientos", y "Madurando Nuestros Apegos", Ed. San Pablo, 2008

Para despedir con amor a seres queridos:

-la/o visualizas y le dices muy lentamente estas palabras:

-"Querid@ (o di le nombre de la persona que necesites soltar) lamento que te hayas ido... te extraño.... me hubiera gustado que te quedes un tiempo más.... pero ahora te dejo ir.... te dejo ir al reino de los muertos a descansar en paz... gracias por todo lo que me diste.... yo me quedo en la vida un tiempo más.... el tiempo que la vida me brinde... luego yo también moriré... pero ahora me quedo.... me quedo en la vida y en tu honra haré algo bueno con mi vida..."

Luego visualizas cómo se siente cdo le dices estas palabras....

Al final visualizas que cierras los ojos de este ser.... y la dejas partir a descansar en paz.... la dejas ir...

Para elaborar sanamente un duelo es necesario darse permiso de transitar todas las emociones que emergen. Vivenciarlas, no rechazarlas ni negarlas, ayudará para poder despedirte del ser querido que ha partido.


“los muertos son seres invisibles, no ausentes”...
San Agustín

"La vida de los muertos esta en la memoria de los vivos" 
Ciceron

"El duelo es despido y comienzo a la vez"
Bert Hellinger

Curso virtual gratuito "Nuestra Vida Emocional":

La mayoria de las enfermedades tienen una raíz emocional


Dice Louise Hay, en su libro "Usted puede sanar su Vida":

"Cada problema físico que tenemos es debido a un modelo mental y/o emocional que nos hemos creado"

En esta lista aparecen varias enfermedades y sus causas probables, puede servirnos como una ayuda para comprender-nos.

Acne: Desaprobación y no aceptación de si mismo.

Acidez: Miedo paralizante.

Adicciones: Huida de uno mismo. Miedo. No sabe amarse.

Alergias: Negación del propio poder.

Alzheimer: Deseo de abandonar el planeta. Incapacidad de enfrentar la vida.

Amigdalitis: Miedo. Emociones reprimidas. Creatividad sofocada.

Amnesia: Miedo. Huida de la vida, incapacidad de autodefenderse.

Ampollas: Resistencia, falta de protección emocional.

Anemia: Carencia de alegría. Miedo. Crée no ser suficientemente bueno.

Angina: Creencia intensa que no se es capaz de hacerse valer ni de pedir.

Anorexia: Negación de vida. Rechazo y odio de uno mismo. Mucho miedo.

Apendicitis: Miedo a la vida. Bloqueo del fluír.

Apetito exceso: Miedo. Necesidad de protección. Juzgar las emociones

Apetito defecto: Miedo. Protección de si mismo. Falta de confianza en la vida.

Arrugas: Pensamientos depresivos. Resentimiento con la vida.

Arteriosclerosis: Resistencia, tensión, rigidez mental. Negativa a ver lo bueno.

Articulaciones: Cambios en la orientación de la vida.

Artritis: Sensación de no ser amado. Críticas a si mismo y a los demás, resentimientos.

Artritis dedos: Deseo de castigar. Culpa. Se siente víctima

Asfixia Miedo: Atascado en la infancia. Desconfianza en la vida.

Asma: Sensación de no tener derecho a respirar por su cuenta. Llanto suprimido. Creencia de que no es valioso y que se lo merece.

Asma en bebes: Miedo a la vida. No quiere estar aquí.

Boca, llagas: Palabras retenidas. Culpa

Boca: Opiniones rígidas. Incapacidad de aceptar nuevas ideas.

Bronquitis: Dificultades en la familia. Discusiones, gritos

Cabeza, dolor: Autocrítica, que se invalida uno mismo. Miedo.

Cadera: Miedo de tomar decisiones importantes. Miedo hacia donde avanza

Calambres: Tensión, miedo, aferrarse, sujetar.

Cálculo biliar: Amargura, pensamientos crueles, condenación, orgullo.

Calvicie: Miedo, tensión, intento de controlarlo todo.

Canas: Estrés, tensión nerviosa, esfuerzo excesivo.

Cáncer: Herida profunda. Resentimiento. Autocrítica. No se quiere. Sensación de que la vida decepciona una y otra vez, que no va a cambiar.

Cándidas: Sentimiento de estar muy dispersa. Frustación y cólera. Desconfianza.

Cataratas: Incapaz de ver el futuro con alegría. Futuro sombrío.

Celulitis: Atascado en sufrimientos de la niñez. Miedo a escoger su dirección.

Cerebro, tumor: Obstinación. Negativa a cambiar antiguos modelos mentales.

Ciática: Miedo del dinero y del futuro. Hipocresía.

Colesterol: Obstrucción de los canales de júbilo. Miedo de aceptar la alegría.

Cólicos: Irritación mental, Impaciencia.

Colitis: Padres demasiado exigentes. Miedo a la opresión y a la derrota. Gran necesidad de afecto.

Conjuntivitis: Enojo y frustación con lo que uno ve en la vida.

Corazón: Representa el centro del amor y la seguridad

Corazón problemas: Problemas emocionales antiguos. Falta de alegría. Endurecimiento del corazón. tensión, estrés.

Corazón, ataque: Sacar toda la alegría y el júbilo de su corazón ya sea por algún problema dinero, posición, etc..

Cuello: Representa la flexibilidad. capacidad de ver lo que hay detrás.

Cuello, problemas: Negativa a ver otros aspectos. Terquedad. Inflexibilidad.

Cuello, rigidez: Obstinación, Inflexible.

Desmayos: Miedo que no se puede enfrentar. Pérdida de conciencia.

Diabetes: Nostalgia de lo que pudo haber sido. Gran necesidad de controlar. Tristeza profunda. Ni resto de dulzura.

Diarrea: Miedo, rechazo, huída.

Dientes, problemas: Indecisión antigua. Incapacidad de descomponer las ideas para analizarlas y decidir.

Dolor continuo: Nostalgia de amor y de ser abrazado.

Dolores muchos: Culpa, la culpa siempre busca castigo.

Edema: No querer desprenderse de algo o alguien.

Encías sangran: Falta de alegría en la decisiones que se toman.

Enfermedades crónicas: Negativa a cambiar. Miedo al futuro. Inseguridad.

Enuresis: Miedo a uno de los progenitores, especialmente al padre.

Epilepsia: Sentimiento de persecución y de enfrentamientos intensos. Rechazo de la vida. Violencia autoimpuesta.

Erupciones: Irritación por demoras. Manera de llamar la atención.

Escalofríos: Contracción mental, alejado y retraído. Deseo de que le dejen en paz.

Espalda: Representa el apoyo de la vida

- parte alta: Falta de apoyo emocional. sensación de no ser querido. Retención de amor.

- parte media : Culpa, atascado en el pasado, se ve como una carga.

- parte baja: Miedo a quedarse sin dinero

Espinillas: Alguien que se siente sucio y no querido.

Esterilidad: Miedo y resistencia ante el proceso de la vida

Estómago: Contiene el alimento. digiere las ideas.

Estomago problemas: Miedo. Incapacidad de asimilar lo nuevo.

Estrenimiento: Negación a renunciar a viejas ideas. Atasco en el pasado.

Fatiga: Resistencia, aburrimiento, falta de amor a lo que se hace.

Fibroides y quistes: Alguien que cultiva resentimientos hacia su pareja.

Flebitis: Cólera y frustración. Culpa a otros por la falta de alegría y limitaciones en su vida.

Fluídos, retener: Miedo a perder algo.

Garganta: Canal de expresión y creatividad.

-Nudo en la Garganta: Miedo. Falta de confianza en la vida.

-Problemas de Graganta: Incapacidad de hacerse valer. Que se traga su cólera. Negativa a cambiar.

Gases: Ideas sin digerir.

Gastritis: Incertidumbre prolongada. Sentimiento fatalista.

Genitales: Representan lo masculino y lo femenino.

-problemas Genitales: de Preocupación por no servir.

Gordura: Deseo de protección. Hipersensibilidad.

Goteo nasal: Llanto interior. Victima.

Gripe: Reacción a creencias negativas en masa. Miedo.

Hemorroides: Miedo a plazos establecidos. Cólera con el pasado. Miedo a aflojarse.

Hepatitis: Resistencia al cambio. Miedo, cólera, odio.

Hernia: Ruptura de relaciones. Tensión, carga.

Hernia discal: Sensación de no recibir ningún apoyo de la vida. Indecisión.

Herpes: Necesidad de castigo. Verguenza pública. Rechazo de los genitales.

Higado: Asiento de la cólera y de las emociones antiguas.

-Problemas de Higado: Se autoengaña y se siente mal.

Hipertiroidismo: Intenta complacer a los demás y nunca a si mismo.

Hombros: Lleva las cargas de la vida

Impotencia: Presión sexual. Tensión, culpa. Rencor a una pareja anterior. Miedo a la madre.

Indigestión: Miedo visceral, terror, angustia.

Infección: Irritación, cólera, fastidio.

Infección urinaria: Se siente irritado, que culpa a los demás.

Inflamación: Miedo. Que se sale de sus casillas.

Insomnio: Miedo. Falta de confianza en el proceso de la vida. Culpa.

Laringitis: Se siente tan furioso que no puede hablar. Miedo a hacerse valer.

Leucemia: Convención de que todo es inutil.

Linfaticos, problemas: Hay que volver a centrarse en lo esencial: amor y júbilo.

Mal aliento: Ideas de cólera y venganza. Experiencias que las respaldan.

Mandíbula: Cólera, resentimiento, deseo de venganza.

Manos : Sostienen y manejan. Aferran y aflojan. Formas de enfrentar experiencias.

Mareo (viaje): Miedo, sobre todo a la muerte falta de control.

Meningitis: Gran discordia familiar. Torbellino interior. Falta de apoyo.

Menstruales: Rechazo de la feminidad. Culpa, miedo.

Migrañas: Disgusto por dejarse llevar. Resistencia al fluir de la vida.

Miopia: Miedo al futuro. Desconfianza de lo que vendrá.

Muñeca: Representa el movimiento y la soltura.

Nariz: Representa el reconocimiento de uno mismo.

Nausea: Miedo. Rechazo a una idea o experiencia.

Nervios: Representan la información. Son receptores informativos.

Nerviosa crisis: Bloqueo de los canales de comunicación.

Neumonia: Desesperación. Cansado de la vida. Heridas emocionales no quiere curar.

Nódulos: Resentimiento y frustración.

Oídos, dolor: Que no quiere oír. Discusiones ede los padres. Demasiado alboroto.

Ojos: Representan ver claramente pasado, presente y futuro.

Pancreas: Representa la dulzura de la vida.

Parálisis: Temor, terror. Huida.

Parkinson: Miedo intenso. Deseo de controlarlo todo y a todos.

Pechos: Representan la maternidad y la ternura.

-bultos, quistes: Sobreprotección, exageración de la actitud maternal.

Piel: Protege nuestra individualidad. Organo sensorial.

- problemas de piel: Angustia, miedo. Se siente amenazado.

Piernas: Nos llevan adelante en la vida.

Pituitaria: Representa el centro de control.

Polio: Celos paralizantes, deseo de detener a alguien.

Presión sangre: Alta: Problema emocional antiguo no resuelto.

Presión sangre: Baja: Falta de amor en la infancia. Derrotismo. Cree que nada sirve.

Próstata: Miedos mentales, renuncia, presión y culpa. Siente estar envejeciendo.

Psoriasis: Miedo de ser herido. Negación a aceptar los sentimientos propios.

Pulmón: Representa la capacidad de inspirar la vida.

Quemaduras: Cólera, alguien que arde de furia.

Quistes: No olvida los recuerdos dolorosos. Se pasa la película una y otra vez.

Raquitismo: Desnutrición emocional. Falta de amor y seguridad.

Resfriado: Confusión y desorden mental.

Respiración, mal: Miedo o negativa a aceptar plenamente la vida. Se cree sin derecho a existir.

Reumatismo: Se siente víctima. Amargura crónica. Falta de amor. Resentimiento.

Rigidez: Pensamiento rígido.

Riñon, mal: Críticas, decepción, fracaso. Verguenza. Reacciona como un niño.

Rodilla, mal: Orgullo y obstinación. Incapacidad a inclinarse. Miedo, inflexibilidad

Ronquidos: Negativa obstinada a abandonar viejos modelos mentales.

Senilidad: Regreso a la infancia. Exigencia de cuidado y atención. Escapismo.

SIDA: Negación de si mismo. Culpa sexual. Fuerte creencia de no servir.

Sindrome premenstrual: Deja reinar la confusión y se deja a las influencias externas. Rechazo de los procesos femeninos.

Sordera: Rechazo, aislamiento, obstinación.

Tartamudez: Inseguridad. Falta de autoexpresión, no se permite llorar.

Tiroides: Humillación. Siente que nunca puede hacer lo que quiere.

Tobillo: Representa la movilidad y dirección.

Torceduras: Cólera y resistencia. No querer moverse en cierta dirección.

Trombosis coronaria: Sentimiento de soledad y miedo. De no servir, creer que nunca lo logrará.

Tuberculosis : Alguien carcomido por egoísmo, posesivo, venganza. sentimientos crueles.

Tumores: Nutre viejas heridas y genera remordimiento.

Ulcera Miedo: Creencia de no servir.

Urticaria: Pequeños miedos ocultos. Granos de arena que se convierten en montañas.

Uñas, morder: Frustración, se come a si mismo. Resentimiento con uno de los padres.

Vaginitis: Enfado con la pareja. Culpa sexual. Castigo a si misma.

Vegetaciones: Discusiones familiares. niño que se siente un estorbo.

Vejiga, mal: Angustia, aferrarse a viejas ideas. Miedo de aflojarse. Se siente irritado.

Venas varicosas: Está en una situación que le disgusta. Desánimo. Sensación de exceso de responsabilidad y de trabajo.

Verrugas: Pequeñas expresiones de odio. Convicción de fealdad.

Vértigo: Fuga de pensamientos, dispersión. Negativa a mirar.

Curso virtual gratuito "Nuestra Vida Emocional":

El drama del niño dotado

Un libro de Alice Miller
La psicóloga Suiza Alice Miller ha escrito en 1979 el libro "El drama del niño dotado".
Al comienzo del libro, Alice Miller nos da la clave de los traumas en la infancia y su repercusión en la vida adulta:

«La experiencia nos enseña que, en la lucha contra las enfermedades psíquicas, sólo disponemos, a la larga, de una sola arma: encontrar emocionalmente la verdad de la historia única y singular de nuestra infancia». 

La autora analiza las causas que pueden conducir a lo que se conoce como pérdida de identidad.
Muchas personas, en su infancia, reprimen sus necesidades afectivas y sentimientos más intensos, como la ira, la angustia, el miedo, el dolor…, para conseguir así el afecto y la aceptación de sus padres.

Esta actitud, según la cual la persona se comporta como cree que se espera de ella, supone a la larga un aniquilamiento de la propia personalidad: ya no es ella misma, sino que adopta el papel que los demás quieren que represente. 

Esta actitud se presenta generalmente en personas con una altísima carga emocional, que ante la falta de afecto, comprensión, aceptación o el reconocimiento por parte de los padres, desarrollan un mecanismo de defensa que se basa en la negación de la necesidad de estas faltas.

La persona se torna extremadamente complaciente. Comienza a coincidir con el modelo de hijo que sus padres esperan que él sea, y es a éste modelo a quien sus padres aceptan y estiman, no al verdadero, por lo que las necesidades de aceptación y cariño nunca serán satisfechas verdaderamente.

Estos niños se convierten en pequeños adultos, capaces de tomar responsabilidades que no les corresponden. Así, las actitudes consideradas como defectuosas son inmediatamente eliminadas, no sienten celos, envidia, rabia, miedo, desarrollan todo un arte para escindir sentimientos. Estos niños no manifiestan berrinches ni pataletas, no exigen ser consentidos ni mimados, se vuelen receptivos pero no demandantes, así que sus padres no notarán ni llenarán sus necesidades.

Esto provoca que comience a buscar sus necesidades en otra parte, por lo cuál debe ganarse la aceptación de nuevas personas. Para esto debe necesariamente conocer qué se espera de él. Es aquí donde entra en juego la habilidad que desarrollan estas personas ya que se especializan en inmiscuirse en la mente de su interlocutor, para saber que se espera de él y qué rol desempeñar.

Los problemas comienzan cuando termina sumido en un mundo donde necesita fingir constantemente ser alguien que él no es, con el fin de obtener ilusoriamente la aceptación y cariño de quienes le rodean.

Esto lo irrita, generando actitudes o acciones de protesta a modo de llamados de atención, si esta alerta no es bien entendida generará represalias de parte de sus congéneres, debido a que los padres verán esta situación como un desvío del carácter de su hijo, el cual debe ser castigado y corregido (“no entiendo que le pasa, mi hijo no es así”) por otro lado sus iguales, desconcertados de su cambio de carácter reaccionan con burlas (“mira lo que dice, que tonto es”).

Esta situación acrecentará la sensación de no ser aceptado y aumentará la tendencia a fingir. Está inmerso en un mundo hostil donde entiende que se le castiga por ser auténtico, ya que no se le quiere como es (“no estoy a la altura, no soy digno de cariño”), así que debe ser distinto de cómo es.

Su elevada carga emocional produce una hipersensibilidad que no juega a su favor. Si es constantemente objeto de agresiones y se ve limitado para expresar libremente sus sentimientos y debe contenerlos, entonces sus emociones se tornan en su contra, se convierten en un constante flagelo, una carga que no vale la pena llevar, por lo que son erradicadas, se entierran en algún lugar del inconsciente, se bloquean. Suelen tener pesadillas en donde las emociones son representadas por alguna amenaza que los persigue.

Cada cierto tiempo, irá probando disimuladamente dejar salir ciertas “pistas” sobre su verdadera opinión o sensibilidad ante situaciones, por lo que un ambiente de aceptación le ayudaría a revelarse libremente y a salir de esta esclavitud, pero su hipersensibilidad lo torna muy “quisquilloso” y es fácilmente ofuscado por cualquier actitud de rechazo, recayendo en su actitud inicial, con el tiempo esto le puede desarrollar una compulsión a la repetición, donde cada vez que lo intente fracasará, alejando las ganas de volver a intentarlo y reforzando el problema, lo que se convierte en un círculo vicioso.

Es así como su mundo interno se cierra, se esconde, y cada vez le es más difícil reconocer quién es realmente, y más fácil interpretar un rol o adoptar un carácter que no le pertenece, ya que sin un yo interno, se vuelve un perfecto espejo para sus interlocutores, lo que aumenta suhabilidad para conocer lo que los otros quieren. 

Este constante fingir que desencadena gradualmente la pérdida de identidad, es decir, del verdadero yo, y la no aceptación repercutirán en una pérdida de la autoestima, ambos se sumarán a la carencia de satisfacción de las necesidades afectivas y podrían producir una fuerte depresión.

Si estos tormentos vividos durante las malas experiencias de su niñez no se han superado, la persona no abandonará la idea de que sus emociones son un flagelo.

Ante esto, se observa como mecanismo de defensa, el evadir cualquier situación que comprometa algún lazo sentimental, ante cualquier indicio de posible mala experiencia la persona evitará la situación, y si no le es posible, entonces simplemente bloquea sus sentimientos: “no les permitiré hacerme daño”.

De esta manera, van desarrollando un alto control de sus emociones y de su cuerpo. Por lo general no lloran, no se alteran, no sienten miedo, ni suelen extrañar, tienen una enorme capacidad de rendimiento, pueden trabajar durante días sin distraerse o durmiendo muy poco. Esto se vuelve su arma contra su baja autoestima y su mejor herramienta para obtener reconocimiento (“ellos no pueden lo que yo puedo”), así que no dudará en auto-exigirse, a pesar del daño físico y mental que esto le provoque.

Este bloqueo del mundo emocional genera un elevado nivel de estrés; y si se prolonga demasiado tiempo se podrían presentar síntomas psicosomáticos, como trastornos de sueño, salpullidos en la piel o calambres musculares. En el peor de los casos puede incluso desembocar en ataques de pánico.

Los vínculos se observan con una supuesta falta de apego, no importa cuanto se le quiera o él llegue a querer, siempre se sentirá distante, no aceptado. Lamentablemente tendrá razón, puesto que inconscientemente sabe que no es a él a quien aceptan, sino al “personaje” que caracteriza para ellos.

Suelen ser de naturaleza antisocial y no buscan compañía, pero cuando alguien se les acerca reaccionan inmediatamente como un espejo, siendo el mejor amigo que se pueda tener, debido a sus aptitudes y disponibilidad. O puede ser el peor enemigo que se pueda imaginar, debido a sus represiones que los pueden volver muy cruel y testarudo. No obstante olvidará rápidamente estos lazos si se le deja de lado, ya sea el rencor de un enemigo distante o amigo poco constante; ya que los sentimientos arraigados en él están relacionados con lazos familiares mucho más antiguos.

Su habilidad para entrar en la mente de otros lo lleva a conocer y entender de tal manera a quienes lo rodean que desarrolla un aprecio incondicional por ellos, le es casi imposible enojarse con alguno de ellos o culparlos de sus defectos y errores, incluso si es ofendido o traicionado, ya que entiende sus acciones y las circunstancias que determinaron su actuar:  “sabía que reaccionaría así”.

Notará rápidamente si le mienten, pero disimulará ser engañado si sabe que su contraparte necesita esconder la verdad. Es extremadamente comprensivo y finalmente genera un “amor fraternal”, este lo incita a ayudar a sus cercanos, principalmente a superar sus problemas internos.

Será el confidente perfecto a la hora de una crisis, siempre dispuesto a escuchar y aconsejar. Su habilidad psicoanalítica le será muy útil aquí, y hasta es probable que finja necesitar ayuda y la pida a un amigo que sabe que se siente menoscabado, solo para reafirmar en éste su autoconfianza. La práctica le ha proporcionado una gran capacidad para comprender el mundo interior.

Como contraparte a su gran calidad humanitaria, suele ser también un hábil manipulador, aunque rara vez busca obtener ventaja de ello. Cuando se revela, suele presentar más de un arranque de ira, generalmente dirigido a las personas que lo han rechazado o agredido anteriormente. Estos ataques son cortos, pero certeros, ya que saben perfectamente donde herir. Tras el daño provocado se presenta una grave sensación de culpa, un arrepentimiento que lo hará dudar a la hora de manifestar nuevamente su agresividad, acentuando la represión y distanciando estos ciclos de revelación.

Este individuo suele necesitar mucho tiempo para estar solo, ya que busca encontrarse a sí mismo, y constantemente se tiende a sentir agobiado con la compañía de otros, ya que obstruyen esta búsqueda.

Difícilmente dirá lo que piensa ni demostrará lo que siente, suele evadir el contacto visual directo, para lo cuál ha desarrollado varias artimañas, como no sentarse frente a su interlocutor, mostrarse distraído o estar pensativo durante la sesión. Pasa gran parte de su tiempo evadiendo la realidad directa que le rodea, ya sea leyendo, viendo televisión o sumido en su trabajo.

¿Cómo liberarse?

Una vez que el problema es identificado y aceptado, comienza el proceso de afrontar sus malas experiencias vividas, debe de una vez por todas hacer el duelo por su niño herido.

Y como piensa que no es capaz de tolerar más amargura, es necesario hacerlo tomar conciencia que ya no es un niño, y que tendrá la fortaleza para afrontar esas situaciones. Paradójicamente, estos niños heridos suelen desarrollar una gran fortaleza interna, debido a los años de represión, insatisfacciones y depresión, pero no están conscientes o convencidos de esto.

El proceso no es nada fácil, la depresión se cambia por un estado de melancolía o pena. Se vuelven a presentar las emociones, más intensas que nunca, debido al tiempo que llevan reprimidas en el interior. No es raro que tienda a desertar y a querer volver a la comodidad su estado anterior.

Una vez superada esta etapa, se encuentra ante una situación de fragmentación interna:

-por un lado la dimensión mental muy desarrollada, con una elevada madurez a nivel laboral o intelectual.

-por otro lado la dimensión emocional que no se ha desarrollado debido a su negación, por lo que los sentimientos se presentan bruscos, indefinidos y desordenados, en una forma tan básica y primitiva como en su niñez.

La persona oscilará entre un estado y otro, se sentirá incómodo y desconcertado (“no sé lo que debería sentir”), podrá resolver problemas de alta complejidad y asumir responsabilidades mayores a las que le corresponden, pero se agobiará con situaciones normales de la vida cotidiana. Se sentirá vulnerable y a la deriva hasta encontrar el equilibrio.

En el camino irá descubriendo lo que le agrada y lo que no, alguna habilidad propia, poco a poco  comenzará a vincularse más profundamente con otras personas o recuperará los vínculos perdidos. Finalmente quedará liberado para comenzar la búsqueda de su propia identidad, de su verdadero yo.

Este libro revela ese tipo de personalidad que se negó a sí misma en la infancia, simplemente porque era lo suficientemente inteligente para saber lo que los otros esperaban de sí misma y estaba dispuesta a satisfacer a su entorno a cambio de un poco de amor. 

Alice Miller nos lleva al origen de muchos trastornos de la personalidad que comenzaron en ese niño/a que nadie enseñó a escucharse a sí mismo/a y de esta forma no supo nunca quien realmente era.

Síntesis de Maria Guadalupe Buttera sobre un articulo enviado por Magdalena Lastra.

«Turbado en su interior» (Jn 13,21)

Era de noche» (Jn 13,30)

«Ahora el Hijo del hombre es glorificado,
y Dios es glorificado en Él» (Jn 13,31)

Curso virtual gratuito "Nuestra Vida Emocional":