jueves, 30 de abril de 2015

El proceso de duelo de la mujer durante la menopausia

es una purificación que limpia el lastre del pasado que hay en su corazón, cuerpo, espíritu y mente. 

El duelo es la puerta de entrada de la sabiduría, el poder y la libertad.

Por: Roslyne Sophia Breillart
Durante las primeras etapas de la menopausia, algunas mujeres experimentan un período de duelo que parece interminable. Este duelo es una faceta de un poderoso proceso emocional de muerte y renacimiento. ¿Y por qué la mujer debe pasar por un duelo durante esta fase de su vida?
Experimenta un duelo porque muere psicológicamente y llora una pérdida porque suelta el dolor del mundo a través de su útero.
Si renuncia a identificarse con su fertilidad, con ser madre, amante, esposa, secretaria, artista, recepcionista, mujer menstruante, conectará cada vez más profundamente con el misterio intemporal de su propia fuente interna.
La mujer es un insondable océano de amor, un eterno manantial de devoción hacia la fuente de su Diosa interior. En el fondo de su corazón desea de forma natural vivir en consonancia con este lugar de amor devoto. Pero demasiado a menudo se ve obligada a abandonar su santuario infinito de oscuridad lunar femenina para entrar en la deslumbradora claridad solar del externo sueño mundano masculino.
Su realidad reside en la receptividad interna esencialmente yin. No es la de la existencia, de los relojes, del tiempo y de las estructuras lineales; sino que su realidad es innatamente cíclica, ovular, circular, espiral. Cuando la mujer está demasiado ligada al mundo exterior de las creencias irreales en torno a la menopausia, no puede abrazar conscientemente el gozo y la libertad que hallaría si, en aquel momento, entrase profundamente en su cuerpo.

Aunque el período menopáusico significa un final, también ofrece la expansiva libertad de los nuevos comienzos. Si la mujer se cree la tergiversación de la sociedad moderna según la cual la menopausia es el fin de su vida como mujer real, sufrirá.
Por eso pasa por un proceso de duelo. Sufre porque el mundo moderno no honra su poder gentil y misterioso, sufre porque sabe, desde el fondo de su corazón, que ser mujer es mucho más que la superficialidad de la sociedad contemporánea.
Durante la transición menopáusica, su universo interno de oscuridad la atrae suavemente, gentilmente, profundamente y a menudo tumultuosamente hacia si.
En la mitología antigua, la mujer era la seductora sirena del mar que cantaba dulcemente a los náufragos para seducirlos y llevárselos hacia las oscuras cavernas de sus profundidades oceánicas. Nuestra civilización actual, la civilización que ignora el poder emergente de las mujeres menopáusicas, no puede captar su profundidad, porque prospera en las aguas superficiales de la irrealidad.
Cuando el dolor del amor insatisfecho entra en su útero, sucede a menudo que la mujer suprime el dulce perfume de su esencia, para poder enfrentarse al mundo exterior. Puesto que eso requiere una fuerza ajena a su ritmo cíclico femenino, crea un caparazón duro y, al mismo tiempo frágil, que esconde su vulnerabilidad y gentil fuerza.
Durante el viaje de la menopausia, la mujer se desprende de muchos dolores reprimidos, de forma que su sabiduría amorosa puede resplandecer a lo largo de esta fase de la vida que le concede la capacidad de realizar tantas cosas. Mientras, durante esta purificación única, la sabia y amorosa conciencia interna de su útero busca la liberación, la mujer a menudo derramará lágrimas de dolor y pena por la pérdida de todo lo que nunca más podrá ser.

Desde que empezó a menstruar, su profunda relación con el cuerpo ha cabalgado de forma innata y fluida con el ritmo cíclico de las fases de las mareas, las estaciones y la luna.
Como su amada madre tierra, la mujer experimenta eternamente un ciclo infinito de nacimiento, muerte y renovación. Cada mes es nutrida y colmada por la sabiduría de su ciclo menstrual, y cada mes potencialmente profundiza más en el misterio de su ser.
Lágrimas de amor, de nostalgia y de remordimiento a menudo afloran desde una pena profunda que ha formado parte del espíritu femenino durante siglos. Si se trata de una madre que ha puesto todo el amor en sus hijos, puede que ahora deba enfrentarse a la realidad de un nido y un corazón vacíos, ahora que sus niños han crecido de golpe, han desplegado sus alas y han volado.
Ahora bien, en el interior de su vacuidad tiene, esperándola, el tesoro. En el silencio y la calma tiene, esperándola, el poder. En el desahogo de su duelo tiene, esperándola, el gozo y la luz radiante.
¿Por qué se lamenta, pues, la mujer? Se lamenta porque esta pérdida inexplicable parece casi insoportable. Aún no sabe que las bendiciones que recibirá serán abundantísimas, porque antes debe experimentar el vacío. Se lamenta porque no ha sido reconocida, comprendida ni amada. Y cuando la preciosa copa, el cáliz sagrado de su útero, se haya vaciado del duelo, empezará a prepararse para una vida de sabiduría y de paz llena de gracia. Empezará a llenar su copa con la riqueza abundante de nuevas bendiciones.
Si se trata de una mujer que no ha sentido nunca la madurez de su útero a punto de dar a luz, que no ha sentido fluir dulce leche de sus pechos, que no ha sostenido sus criaturas dulcemente cerca del corazón y las ha nutrido hasta la madurez, quizás ahora lamenta que, irrevocablemente, nunca será madre. Nada puede parar este lamento, porque ahora es el momento en que debe desbordarse y debe desbordarse hasta que haya disuelto todo lo que inhibe el nacimiento de su sabiduría, su poder y su libertad.
¿Por qué, querida mujer, sufres tanto? En realidad no has perdido nada, porque no tienes nada que perder. Sin embargo, ahora debes sufrir, porque es una parte necesaria de la sabiduría que ha de nacer de ti.
Sufres porque estás soltando todo lo que en ti es irreal.
Sufres porque estás soltando todos los apegos a los roles externos y a los éxitos que has tenido.
Sufres porque ya no sabes quien eres.
Sufres por todas tus amadas hermanas, el amoroso poder de las cuales ha sido reprimido e ignorado durante siglos.
Sufres porque eres una mujer que vive en un mundo dominado por los machos.
Sufres porque anhelas que a las profundidades de tu útero llegue, tiernamente, y apasionadamente, un hombre que está demasiado ocupado pensando, haciendo y viajando a otros planetas para parar un momento y amarte a ti y a tu venerada madre tierra.

El proceso de duelo de la mujer durante la menopausia es una purificación que limpia el lastre del pasado que hay en su corazón, cuerpo, espíritu y mente. Las aguas purificadoras de sus lágrimas la obsequian con un sentido profundo de gozo, fuerza y libertad. Su nueva vida no puede emerger plenamente hasta que suelte conscientemente todo aquello que no pueda acarrear en su viaje de poder y sabiduría.
La mujer sufre un duelo porque ha acumulado capas de pensamientos, emociones y creencias que no corresponden a lo que ella es verdaderamente.
El duelo consiste en desprenderse de aquello que no es real en su cuerpo, en su corazón y en su psique. El duelo es la puerta de entrada de la sabiduría, el poder y la libertad.
Por: Roslyne Sophia Breillart

martes, 28 de abril de 2015

Nuestros pensamientos afectan a nuestro sistema emocional

mente-cuerpo
A menudo leemos en libros de autoayuda o autoconocimiento, que los pensamientos de carga negativa o destructiva, afectan a la salud y pueden crear enfermedades. Que cuidar nuestros pensamientos puede tener una incidencia directa en nuestra salud, como poco.
Este tipo de aseveraciones, así tan resumidas (porque la industria editorial de hoy en día parece premiar los libros comerciales y resumidos, frente a los detallados y más técnicos) son una realidad. El problema es que no se explica el proceso por el cual el pensamiento de las personas se convierte directamente en parte de su salud, creando enfermedades y patologías o produciendo todo lo contrario: Mejoría y curaciones.
En el post de hoy vamos a hacer lo que muchos de esos documentales y libros no hacen: Explicar cómo funciona y de qué manera opera el proceso bioquímico completo por el cual nuestros pensamientos afectan directamente a nuestra salud tanto para bien como para mal.
Porque creemos que todo lo que se explica es fácilmente comprensible, mientras que lo que no se explica pasa a formar parte de la creencia. O se cree o no… pero no se comprende.
Veamos, pues, de qué manera un simple pensamiento (cada pensamiento que tenemos) afecta, física y materialmente, a nuestro organismo. El proceso es tan enriquecedor como interesante, de manera que merece la pena conocerlo a fondo porque, así, nos estaremos conociendo a nosotros mismos. Estaremos conociendo cómo opera nuestra Máquina Perfecta: La Mente, y su extensión:
El cuerpo.
EL PROCESO QUE SIGUE UN PENSAMIENTO PARA CONVERTIRSE EN ENFERMEDAD (O TODO LO CONTRARIO):
El pensamiento es la actividad de nuestro cerebro. Los pensamientos, las emociones, cómo nos sentimos, nuestra personalidad, la forma en que respondemos a nuestra vida… Todo ello forma lo que conocemos como “Mente” o actividad mental. Pero ahora nos interesa analizar el pensamiento como el flujo de actividad eléctrica que se desarrolla en nuestro cerebro, concretamente, la actividad comunicativa entre las neuronas.
Esas conexiones eléctricas interneuronales son las que dan lugar a lo que conocemos como pensamientos (ya sean imágenes, sonidos, recuerdos y memorias, inspiraciones, ideas, etc…).
Una vez el cerebro ha creado y perseverado en una serie de pensamientos de un determinado tipo (alegres, destructivos, de crítica, humorísticos, inspirativos…) nuestro hipotálamo (el gran laboratorio químico de nuestro organismo) se pone en marcha. ¿Forma de proceder? Tan simple de describir como compleja es en su funcionamiento: El hipotálamo se pone a crear hormonas (péptidos) directamente vinculados a los pensamientos que nuestro cerebro está teniendo. Es decir, que nuestro hipotálamo creará combinaciones químicas de la misma tipología que los pensamientos que nuestro cerebro está produciendo.
De este modo, aparecen las “emociones”. Nuestro hipotálamo, al segregar e inundar el torrente sanguíneo con esas hormonas vinculadas a nuestros pensamientos, hace que nuestro cuerpo cree sensaciones. Por eso nos sentimos bien o mal, alegres o abatidos, calmados o nerviosos, como respuesta a nuestros pensamientos. Se trata, sencillamente, de que nuestro centro bioquímico (el hipotálamo) está creando productos químicos como el más perfecto laboratorio imaginable, para “dar forma de sensaciones” a los pensamientos que está produciendo nuestro cerebro.
Nuestro hipotálamo puede crear péptidos que nos hagan actuar deprisa ante situaciones de estrés; O puede segregar hormonas placenteras para adormecernos o para “premiarnos”. En definitiva, puede crear una sustancia química natural para cada proceso mental que esté en ese momento en marcha.
EL PROBLEMA:
El problema es que, por desconocimiento de estos procesos, la gente no es consciente de la importancia que tiene “pensar correctamente”. No se trata aquí de defender un tipo de pensamiento religioso o moral, ni nada por el estilo. Cuando decimos “pensamiento correcto” queremos decir, ni más ni menos, que el que sea adecuado y beneficioso para cada uno de nosotros. Ni más ni menos.
Como la mayoría de las personas desconoce la maquinaria bioquímica que se pone en marca cada vez que nuestro cerebro produce pensamientos de un tipo o de otro, la gente simplemente no puede controlar cómo se siente, o lo que es mucho más importante, no puede controlar el hecho de que muchas de esas sustancias químicas vinculadas a pensamientos destructivos, están literalmente, envenenando su cuerpo a diario y de ahí surgen enfermedades.
Pero vayamos por partes, ya que hemos dicho que íbamos a explicar el proceso completo y de forma clara:
Si, por ejemplo, permitimos que las tensiones de cada día nos mantengan en un estado de estrés, o de alerta y desconfianza (actividades que realizará nuestro cerebro a través de los pensamientos que crea y que no se controlan), nuestro hipotálamo responderá segregando sustancias químicas que colocarán nuestro organismo en modo “ataque/huida” que es la respuesta interna ante el peligro y, por ello, frente a una situación de vida o muerte.
Esa actividad del hipotálamo que es tan importante y decisiva en momentos puntuales de verdadero peligro, se vuelve autodestructiva cuando se experimenta muy continuada y regularmente. El estrés, la ansiedad, la prisa, la urgencia, la preocupación… hace que nuestro cerebro cree situaciones inexistentes y, como respuesta química a ello, nuestro hipotálamo segrega las hormonas correspondientes a un ataque o a una situación de peligro inminente para nuestra vida… Y así, durante horas al día, y durante días y días al año. Eso, simplemente, destroza nuestro cuerpo por intoxicación bioquímica, dado que ningún organismo puede vivir permanentemente en estado de shock, de peligro o de estrés/miedo continuado.
Esto es lo que da lugar a infartos, anginas de pecho, úlcaras gastrointestinales, hipertensión arterial, diabetes y un largo etcétera de patologías que pueden llegar a ser mortales. Y todo comienza… En nuestros pensamientos descontrolados que han dado la orden equivocada a nuestro hipotálamo para que produzca sustancias que, segregadas de manera continuada en nuestro torrente sanguíneo, envenenan nuestro cuerpo.
MÁS PATOLOGÍAS CON ORÍGEN EN LA GESTIÓN DEL PENSAMIENTO (EXPLICADAS):
Otro cúmulo de patologías y enfermedades que nuestro cuerpo padece sin que fuera necesario y que están directamente vinculadas a la forma en que pensamos son las infecciones víricas y bacteriológicas.
El procedimiento es similar al anterior, pero no idéntico: Bajo situaciones constantes de estrés, miedo, ansiedad y preocupación, como hemos explicado, nuestra actividad hormonal pone en marcha procesos de defensa/respuesta. Es decir, tensiona músculos, prepara el cuerpo para la potencial huída, redirige la circulación sanguínea, paraliza procesos internos no vitales, para atender una supuesta amenaza que no existe… pero que estamos imaginando.
¿Qué logra todo esto?… Pues ni más ni menos, que nuestro sistema inmunitario se desgaste, se colapse y no pueda repeler ataques que, en situaciones normales, está combatiendo y rechazando a diario (cuando funciona bien, claro está).
Así pillamos una gripe, sufrimos alergias, tardamos más en cicatrizar o en repeler infecciones, etc.. etc…
Y todo comienza por la actividad mental.
Debemos tener en cuenta, ahora que sabemos cómo opera la bioquímica de nuestro cerebro, que nuestros pensamientos son las “instrucciones” que le dará nuestro cerebro a nuestro hipotálamo para que éste cree las hormonas que correspondan a ese estado mental. Si no cuidamos nuestros pensamientos y procesos mentales, la bioquímica de nuestro organismo sencillamente seguirá un patrón equivocado y nos inundará de toxinas que no juegan a nuestro favor, sino que nos debilitan, primero emocionalmente y después orgánicamente.
Nuestros órganos dejan de funcionar adecuadamente para hacerlo en modo “alerta”, si vivimos bajo situaciones de estrés sostenido, prisa, preocupación y ansiedad. Con ello la circulación sanguínea falla, la tensión se dispara, la actividad nerviosa salta por los aires y aparecen las enfermedades en órganos como el corazón, los riñones, el páncreas y un largo etcétera de variables.
Del mismo modo, esas instrucciones incorrectas que no hemos sabido parar y revertir en nuestros pensamientos afectan a nuestro sistema emocional: Agotamiento, pena, rabia, frustración, depresión, bipolarismo… y un largo etcétera de variables de orden nervioso y emocional. Tan peligrosas o más que las orgánicas.
EL CONOCIMIENTO ES LA SOLUCIÓN
Ahora que sabemos cómo se origina el proceso (pensamiento – hipotálamo – hormonas – envenenamiento del cuerpo – destrucción del sistema inmunitario) podemos también invertir el proceso.
Pensamientos de confianza, amor, seguridad, tranquilidad, calma, paz, alegría… Inician una secuencia totalmente diferente a la que da lugar a enfermedades. En estos otros casos, nuestro hipotálamo produce hormonas endorfinas, placenteras, de anestesia, calma, tranquilidad etc… Que contribuyen a que nuestro organismo pueda operar con normalidad y no bajo amenazas.
Nuestro sistema inmunitario puede hacer su trabajo de manera eficiente, el riego sanguíneo sigue el modelo y ritmo óptimos, nuestros órganos operan bajo condiciones perfectas.
Y todo comienza con el detonante inicial: Los pensamientos: La llave a la bioquímica del cuerpo humano.
Ahora, ya sabes qué hay detrás de cada emoción y de por qué te sientes como te sientes en cada momento.
Ahora también sabes de qué forma y por qué pasos, un pensamiento se convierte en una toxina y afecta a tu organismo enfermándolo, o todo lo contrario: Sanándolo.
Y, como siempre que parendes algo nuevo e importante, ahora tú eres el dueñ@ de hacer los cambios oportunos, porque es tu calidad de vida y tu salud las que están en juego.

Trabajo Personal

¿Cómo puedo tener cada vez más pensamientos y sentimientos benevolentes?:

=> Durante el día, cada vez que te pesquises a ti mismo con pensamientos y/o sentimientos negativos, respiras conscientemente, tomando al inspirar y soltando al expirar; y dices:
-"te amo, gracias por darme la oportunidad de dejarte ir y así, sentirme más libre".
Luego, te diriges al Espíritu Divino y pides:
-"Por favor Padre libera las memorias inconscientes de miedo, inseguridad, angustia, dolor, ....................................... de mi propia vida y la de mi familia. Gracias, por favor, si"
De esta manera calmamos la mente del parloteo incesante en que suele quedar atrapada; y vamos generando las condiciones para tener cada vez más pensamientos y sentimientos benevolentes; pues así es como nos mantenemos en sintonía con el Espíritu del Amor, de Unidad con todo; que es nuestro real origen.


=>De noche, cuando te vas a dormir, en sintonía con tu ser esencial creado a imagen y semejanza del Creador, te entregas a Él, te conectas con Dios y le pides que ordene tu vidatus pensamientos, sentimientos y acciones para crear el mejor futuro en tu pareja, el mejor futuro en tu familia, tu mejor futuro en tu trabajo, etc.:
"Por favor, ordena mi vida de forma perfecta para crear un mejor futuro en mi pareja, un mejor futuro en mi familia, un mejor futuro en mi trabajo, un mejor futuro en mi profesión... gracias, por favor, si...."
La noche crea el día; entonces así, entregando tu ser a Dios cada noche,  Él creará tu mejor día! Adelante! te deseo lo mejor! 

viernes, 24 de abril de 2015

Hace un tiempo noto que tengo el vientre hinchado... qué podría mostrarme este síntoma?

-Hace un tiempo noto que tengo el vientre hinchado, siempre fui bien chatita, sin panza y ahora me siento hinchada, qué podría mostrarme este síntoma? gracias.
-Hola! según el diccionario emocional
VIENTRE (ver también: HINCHAZÓN [...del abdomen]INTESTINOS [dolencias de los...])
El vientre  o abdomen es la parte inferior y anterior del tronco humano, conteniendo principalmente los intestinos. Igual como en mi vida de cada día, si me lleno demasiado rápido de alimento, tengo el “vientre lleno”, tengo ganas de dormir y vivo cierta incomodidad. Debo aprender a tomar mi tiempo, a ingerir cada situación nueva una después de la otra, para dejarme tiempo de adaptarme a los cambios que tienen lugar en mi vida, evitando así de vivir impaciencia y frustración. El niño crece dentro del abdomen y ahí se prepara para pasar del estado solitario a un estado más social; el abdomen es pues la región de las relaciones. Todas las dificultades de esta región están vinculadas con los conflictos o bloqueos entre mí - mismo y el universo en el cual estoy, éstos siendo expresados a través de las relaciones personales que hacen mi realidad. Tengo interés pues a aprender a reconocer mis pensamientos, mis sentimientos a través de los demás y en el universo que me rodea. En el abdomen reside mi más profunda intención y mi sentimiento de lo que está bien o está mal, enfermedades a este nivel me dan una buena indicación de lo que sucede en mi vida interior y en el nivel de mis emociones.
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Saludos cordiales!

miércoles, 22 de abril de 2015

¿Qué hago cuando me invaden emociones que me perturban?


Una batalla permanente con el pasado no permite avanzar hacia adelante. 
Ya es tiempo de dejar el pasado atrás, con respeto y honra por todo lo que fue, tal y como fue; y mirar hacia adelante, hacia la VIDA, sabiéndonos guiados y conducidos por Algo Más Grande. 

Es tiempo de síntesis, ya no de tanto análisis; y ahora se trata de asumir lo que nos está ocurriendo en este aquí y ahora, y entregarlo al campo del Espíritu Creador; pues desde ahí es donde podemos recibir las nuevas comprensiones liberadoras que estamos necesitando. 
Y para poder recibir estas nuevas comprensiones, es necesario soltar lo que nos ata y no nos permite fluir más livianos en la vida: 
-soltar los sentimientos de celos, envidias, inseguridades, miedos, dolor, angustias, tristezas, enojos, rabias, ira, reproches, etc.; 
-soltar conductas que nos alejan de nuestra real esencia, de nuestro centro, como por ej.: culpar a otro/s de lo que nos sucede, juzgarse uno mismo y juzgar a los demás, creerse víctima de las circunstancias, o de las conductas de otro/s, esperar que el otro o la realidad cambie para mejorar uno, etc. 
Ahora es tiempo de empoderarse, es decir, tomar el poder que anida en lo profundo de nuestro interior, en nuestro ser esencial, que tiene "banda ancha" con el Creador, con la Unidad. 
El miedo surge del viejo paradigma de sentirnos separados unos de otros y de nuestro Creador; y nuestra real esencia es la "Unidad con todo lo que existe". Nuestro ser lo sabe, y actúa desde allí, con sabiduría. 
Reconectar con nuestra esencia es nuestra responsabilidad hoy si queremos realmente construir un mundo más amable y pacífico. ¡Así sea!
Desde el "ser" al "Origen"

Cuando aparecen sentimientos que nos oprimen, es una oportunidad para soltarlos! y así, volvernos cada vez más libres, más livianos... "Todo es para bien" Rom 8, 28 Emoticono wink 
Trabajo Personal:
=> Durante el día, cada vez que te pesquises a ti mismo con pensamientos y/o sentimientos negativos, respiras conscientemente, tomando al inspirar y soltando al expirar; y dices:
-"gracias por darme la oportunidad de dejarte ir y así, sentirme más libre".
Luego, te diriges al Espíritu Creador y pides:
-"Por favor, libera las memorias inconscientes de miedo, inseguridad, angustia, dolor, ....................................... de mi propia vida y la de mi familia. Gracias, por favor, si"
De esta manera calmamos la mente del parloteo incesante en que suele quedar atrapada; y vamos generando las condiciones para tener cada vez más pensamientos y sentimientos benevolentes; pues así es como nos mantenemos en sintonía con el Espíritu del Amor, de Unidad con todo; que es nuestro real origen.

=> De noche, cuando te vas a dormir, te entregas al Espíritu Creador, te conectas con Él y le pides que ordene tu vidatus pensamientos, sentimientos y acciones para crear el mejor futuro en tu pareja, el mejor futuro en tu familia, tu mejor futuro en tu trabajo, etc.:
"Por favor, ordena mi vida de forma perfecta para crear un mejor futuro en mi pareja, un mejor futuro en mi familia, un mejor futuro en mi trabajo, un mejor futuro en mi profesión... gracias, por favor, si...."
La noche crea el día; entonces así, entregando tu ser a Algo Más Grande, Él creará tu mejor día! Adelante! te deseo lo mejor! 

Es tiempo de dar un paso adelante, de crecer, evolucionar. Así sea para Todos! 


"El que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios". 

Jn 3,3

Fuente:

El ciclo hormonal de las mujeres afecta la percepción del mundo a nivel psíquico y anímico

Conocerse a uno mismo es la base de la libertad. 

Este texto es una parte de la entrevista a Erika Irusta, pedagoga, experta y divulgadora en ciclo menstrual y corporalidad femenina, además de doula. Irusta acompaña a las mujeres que lo desean a «vivir con gozo su cuerpo de mujer». Una de las claves que otorga es el conocimiento de que la mujer va cambiando y tiene diferentes dones y retos a lo largo de las cuatro fases de su ciclo menstrual. Fuente: http://www.hirian.com/2013/06/07/las-mujeres-somos-ciclicas-y-podemos-habitar-en-cuatro-mundos-diferentes/
HABLEMOS DE ESAS CUATRO “ESTACIONES”. LA FASE PREOVULATORIA (PRIMAVERA), OVULATORIA (VERANO), PREMENSTRUAL (OTOÑO) Y MENSTRUAL (INVIERNO). CADA UNA DE ESTAS FASES TIENE SUS DONES O CAPACIDADES (HABLA INCLUSO DE LOS SUPERPODERES DE CADA MOMENTO DEL CICLO) Y SUS RETOS. ¿CUÁLES SON ESAS CARACTERÍSTICAS?
Las fases del ciclo menstrual son arquetipos que evidencian el baile de hormonas sexuales que acontecen en nuestro cuerpo. Que nuestro cerebro esté bañado por los estrógenos genera estados físicos, psíquicos y anímicos muy diferentes a si es la progesterona la que está correteando por nuestras venas.
A modo de resumen, podemos decir lo siguiente:
La fase preovulatoria es la joven, la adolescente, la rebelde, la virgen (en su acepción original de “no necesitar del otro para estar completa”), la Indomable. De entre sus superpoderes destaca su locuacidad, intelectualidad y sus altos niveles de atención y concentración. Es la mejor fase para planificar, emprender, comenzar a dejar un hábito, hacer deporte y crear nuestro espacio propio.
La fase ovulatoria es la lujuriosa, la Gran Señora, la madre (como arquetipo de fertilidad y nutrición), la Poderosa Afrodita. Destacamos como superpoderes su poder de convicción, su dominio de las relaciones personales y  su sensualidad voluptuosa. Si tuviésemos una reunión de trabajo, éste sería sin duda alguna el mejor momento del ciclo. Aquí dominamos las relaciones tanto por el carisma como por el atractivo que desprendemos. Es la fase en la que nos suelen decir que estamos “de guapo subido”.
La fase premenstrual es la guerrera, la reina de la oscuridad, la destructora/creadora, la Arpía. Es aquella que se encarga de poner los límites. Esta fase es una de las menos valoradas y es una de las más potentes (aunque en sí, todas lo son). La rabia es el motor de acción y creación más potente que tenemos. La rabia señala aquello que hemos de cambiar. Y para cambiar y crear algo nuevo se ha de destruir lo viejo. En esta fase, el nivel de lucidez es muy alto. Estamos muy sensibles por el balance hormonal y podemos apreciar lo que ocurre de una manera muy precisa. Las tonterías que hemos aguantado en la fase ovulatoria por mantener la armonía de las relaciones (su punto fuerte) no las toleramos en ésta. La clave de esta fase es actuar, aprender a soltar el miedo a esa agresividad implosiva que hemos aprendido las mujeres por cultura. No es mejor callar. Lo mejor es pasar a la acción, pues sin acción la rabia nos asfixia y nos consume. Es este nivel de violencia hacia nosotras mismas lo que nos hace daño.
La fase menstrual corresponde a la anciana, la sabia, la Bruja. En esta fase, el cuerpo acostumbra a demandar descanso, ya que nuestro útero está haciendo un trabajo intenso: expulsar el endometrio. Es un momento para la calma, en el que el sueño onírico tiene mucha presencia. Ocurre que en esta fase hemos aprendido que no hemos de descansar. En los años 60 en EEUU, Tampax avisaba a las mujeres de que en esta fase no podían tomarse un respiro de sus tareas, porque su marido se había casado con una esposa a jornada completa. Hoy nos cuentan que en “esos días” podemos ir a montar  a caballo con ceñidos pantalos blancos. Como si nos apeteciera. Como si, en realidad, solo “las quejicas y las desinformadas” no supieran que, con “la regla”, se puede hacer todo. Mismo discurso, diferente argumento. Ahora tenemos trabajadoras a jornada completa en lugar de dóciles amas de casa, pero la historia se repite.
SOMOS SERES CÍCLICOS EN UNA CULTURA LINEAL Y ELLO PUEDE LLEVARNOS A SENTIRNOS CAMBIANTES, VARIABLES, INESTABLES, INCONSTANTES… ERIKA IRUSTA ACOMPAÑA A LA MUJER A APRENDER A GOZARSE CÍCLICA Y A HABITAR SIN COMPLEJOS SU CUERPO. ES UN RETO AMBICIOSO. 
Sí, como ves es imprescindible conocer nuestras fases, porque sin hacerlo seguimos viviendo perdidas. Además de vivir creyendo que estamos locas, enfermas y que somos unas perpetuas inestables. No estamos locas, somos cíclicas y esto es increíble porque podemos habitar en cuatro mundos diferentes con diferentes superpoderes. Ocurre, como señalas, que vivimos en una cultura creada desde el masculino patriarcal, que entiende que todo es lineal y ascendente. En concreto, el capitalismo se centra en el crecimiento y en la producción intensiva. No valora los flujos de descanso ni decrecimiento. Ocurre que todo en la naturaleza es cíclico. Los hombres también lo son. Barajo la teoría de que ellos sigan el ciclo solar, con lo que, en el mismo día, van viviendo cambios que se repiten cada día, y en esta repetición entre días puedan dar la falsa imagen de ser lineales. No la he estudiado y dudo que lo haga, pues creo que es tarea de ellos. No hay nada que no sea cíclico. 
El falso imaginario de la linealidad nos hace daño. Seguimos creyendo que nuestro cuerpo está defectuoso. Es primordial partir de nuestra cultura. La influencia del imaginario judeocristiano está aún presente en nuestra relación con el cuerpo. Las mujeres seguimos viendo nuestro cuerpo como algo inadecuado que necesita mejorar continuamente. El espíritu sigue siendo lo valioso y el cuerpo lo prescindible. El culto al cuerpo se enfoca desde un enfoque superficial, que trata al cuerpo como una masa que puede controlarse y moldearse a los antojos de una mente o de un espíritu. El cuerpo de una mujer, es decir, cada una de nosotras, tiene una historia y es esta historia a la que hemos de prestar atención para ser quien realmente somos. Nos gastamos mucho tiempo y dinero en querer dar con la persona que realmente somos y la tenemos delante del espejo. Conocer cómo funciona nuestro cuerpo es fundamental, así como darnos ese espacio para gozarlo. El deseo es la voz del cuerpo y tenemos, por influencia cultural, pánico al deseo y al placer. Vivimos presas en unas cabecitas la mar de amuebladas. Somos increíbles construyendo puentes y disertando la tesis, pero a la hora de escuchar a nuestro deseo nos quedamos petrificadas.
Como pedagoga, me dedico a crear un espacio para abrir la brecha. Para posibilitar esta escucha más allá de los tabúes y prejuicios. Soy la primera que domina los conceptos intelectuales y la primera con problemas para habitar su cuerpo, por eso conozco las trampas y los trucos que nos inventamos para decir que ya lo hemos conseguido. Se trata de que cada una de nosotras derribe sus propios muros de creencias y, entre todas, tejamos un lugar propio para habitarse desde nuestro cuerpo, el propio cuerpo de cada una. Es ambicioso, claro. Como fue pisar la luna. Muchas veces pienso en lo fácil que está resultando avanzar en aspectos tecnológicos y en todo lo que cuesta avanzar en el cambio de hábitos y remodelación cultural.  
¿QUÉ SUCEDE CUANDO SE ALCANZA LA MENOPAUSIA? ¿DEJA ENTONCES LA MUJER DE SER CÍCLICA, DESAPARECEN ESAS CUATRO MUJERES?
Mi trabajo parte de la propia experiencia y de la investigación continua en relación con otras mujeres. No soy una experta en el momento vital de la menopausia pero, hasta donde he podido observar, el ciclo se mantiene, pero de una manera menos intensa. Especialmente por el influjo del ciclo lunar y porque nadie dejamos de ser animales cíclicos nunca. Es cierto que, en los talleres han participado mujeres en la perimenopausia y mujeres en la menopausia. Estas últimas han comentado cómo se sienten más cerca de los atributos de la fase menstrual habiendo pasado por largos períodos en la fase premenstrual. Tiene todo el sentido. Si nos fijamos en las mujeres que comienzan la menopausia, las vemos más guerreras, marcando más los límites y atreviéndose a hacer cosas que antes ni habían pensado. Cuando ya llevan años sin el ciclo hormonal de la menstruación, muchas afirman ver todo con cierta calma y claridad. Se potencia el aspecto de la sabiduría y la percepción ampliada. Todo esto, por supuesto, en un estado de aceptación y conocimiento del cuerpo. Porque, tal y como se plantea la menopausia desde nuestro sistema, es un auténtico drama. Muchas mujeres comienzan la perimenopausia en torno  a los 50 años y han de seguir trabajando al mismo ritmo que una mujer de 20 años.  No pueden parar ni un segundo porque supondría el despido, sabiendo que a día de hoy es más difícil si cabe conseguir un trabajo si estás en la franja de los 50 (aunque ya ni con 25 años hay posibilidades).
En todas las edades, las mujeres, en este sistema, hemos de demostrar que nos lo hemos ganado por propio derecho. ¡Imaginaos si además una está fuera del “mercado reproductivo” (mercado en el que hemos de cotizar las mujeres por mandato cultural)! Las mujeres en esta etapa de vida se encuentran con serios obstáculos, que provocan intensos niveles de estrés que repercuten seriamente en su salud. Pasar de una fase vital a otra es complejo y requiere de calma, comprensión, espacio propio, compromiso y autococimiento. No se soluciona prescribiendo hormonas (como no se solucionó con el ciclo menstrual); se soluciona replanteándonos el sistema en el que vivimos y  habitando el cuerpo que somos ¿Fácil? No. Pero ¿quién dijo que lo fuera? Se trata de la vida en sí misma, de vivirla tal y como una desea. Más allá de los miedos, las culpas y las vergüenzas hay una brecha que permite ser una como es.

jueves, 9 de abril de 2015

“El cuerpo como herramienta de curación”

Un extracto del libro de Christian Fleche. “El cuerpo como herramienta de curación” 2005, Editorial Obelisco: 
Veamos la relación que  hay en cada órgano de nuestro cuerpo con nuestra mente y reacciones del mismo. 
  • El aparato respiratorio: está relacionado con la libertad, el espacio y la seguridad: siento la necesidad de un territorio, de un espacio de libertad y de seguridad.
  • El aparato rena(riñones, uréteres, vejiga): está relacionado con las referencias: la importancia de situarse en el espacio, de marcar el territorio.
  • El aparato locomotor (huesos, músculos y tendones): está influenciado por el sentido, el valor y la utilidad de las cosas. La cuestión es: ¿Qué me motiva a hacer esto?
  • El aparato cardiovascular (corazón, arterias, venas, sangre): se encarga de la transmisión del oxigeno a todas las partes del cuerpo y de la eliminación de los deshechos. Es la imagen de la casa, de la limpieza, del territorio a conseguir y a conserva. La cuestión es: ¿Cómo conservar lo propio?
  • El aparato sexual (gónadas, útero, cuello del útero, próstata) esta, obviamente, relacionado con la transmisión de vida, con la perpetuación de la especie. Es un proyecto a largo plazo.
  • El aparato sensorial controla la relación con el mundo exterior. Tengo que conseguir toda la información útil para mi seguridad.
  • El aparato o sistema hormonal (endocrinología): se puede considerar como un primer cerebro. Las hormonas circulan por el cuerpo y transmiten la información. El cerebro se comunica con los órganos a través de las neuronas (información rápida y breve) o las hormonas (información más lenta, pero que permanece más tiempo).
  • También tenemos el sistema inmunológico: encargado de distinguir entre lo propio y lo ajeno. Lo ajeno es agresivo, exterior, químico, los gérmenes que no hemos podido identificar durante la infancia; es decir. Todo lo que no es propio. Después hay que hacer durar este conocimiento. Noción de proyectar lo propio a largo plazo.
 Seguramente te identificaste con algunas características, ¿Te has puesto a pensar que cada una de ellas solo expresan tu insatisfacción?

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http://nuestravidaemocional.blogspot.com.ar/p/diccionario-de-las-enfermedades.html

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